martes, 27 de noviembre de 2012

Solo por su gracia

Muchas veces he oído y otras yo mismo he dicho que no tenemos un testimonio impactante de conversión. Que no anduvimos en drogas, metidos en delitos, en orgías, etcétera. Esto sólo indica una mala memoria.  En mi caso cubrí con un manto de olvido lo que dije e hice mal. Un pecado era suficiente para alejarme de Dios y perderme. Y había mucho más de un pecado. Si no fuera por la gracia de mi señor Jesucristo, estaría al borde del abismo de fuego eterno, lejos de su inmenso amor. Él se acercó, me alcanzó y me salvó aunque aún tenía la soberbia de pensar que no era malo y no podía ver que solo merecía el infierno. Con el tiempo el manto de mala memoria se fue disolviendo y pude ver de donde me sacó el Señor.  La gracia fue recibir lo que no merecía.  Para lo único que tenía méritos era para el infierno.  Pero recibí su perdón, recibí su amor, su amistad y tantas bendiciones. Gracias Papito,  gracias señor Jesús.

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