miércoles, 10 de diciembre de 2008

Eres tú

Esta tarde hice una secuencia MIDI del canto "Eres tú" del album "Tu Amor" de Danilo Montero, cuyo autores son Juan Salinas y Emmanuel Espinosa. Es un canto muy movido con estilo rock. Da un toque aquí para llegar al material.

Mientras hacía este MIDI vinieron visitas para hacernos llegar sus condolencias por la partida de mi hermano. Temí que si se daban cuenta que estaba haciendo este rock pensarían que soy un desalmado, que no tengo sentimientos o que estoy loco (bueno, por mi Jesús estoy loco). Solo cerré la puerta que da a la sala y no vieran la partitura en la pantalla de la computadora. Se cumple lo que dice aquella canción: no puedo dejar de alabarte.

Es que mostramos la fortaleza del Espíritu Santo, todos pueden ver la consolación suya en nosotros. Mi mamá me dijo que le dio como vergüenza por estar tan entera. Le dije que es un forma de que la gloria de Dios se muestra en sus hijos. En tiempos de tristeza hay gozo y consuelo del Espíritu, en la tormenta hay paz. Estos frutos se hacen deseables, y claro, el Señor es el más intereados de darlo a quienes los desean y los piden. Porque la voluntad de Dios es reproducir en nosotros la imagen de su Hijo Jesucristo. Es una forma de predicar sin palabras todo el tiempo, sin dejar por ello de usar las palabras cuando es oportuno y cuando no lo es.

Gracia y paz en Jesús

Hasta pronto hermanito

Es que Leonel, mi hermano en la carne y en Cristo, ahora está en la presencia de nuestro amado Jesucristo. El lunes pasado mientras trabajaba en Tiquisate, Escuintla en Guatemala, después de compartir el almuerzo y sus bromas con sus compañeros de viaje, se sintió mal y se quedó en el hotel para descansar. Se sintió peor y pidió ayuda al hotel porque ya sus compañeros habían salido al lugar de trabajo. Hubo un ángel que trabaja en el hotel y lo ayudo, preocupándose por él, haciendo todo lo que pudo, se llama Lesvia Soto, a quien estamos agradecidos en gran manera. Pero en el hospital no pudieron ayudarlo y falleció en una hora después de llegar.

Ayer lo sepultamos. Damos gracias al Señor Jesús porque El sabe consolar a sus hijos que lloran por medio de la presencia y ministración su Espíritu. Puedo ver la fortaleza y podereso consuelo que El le ha dado a su esposa Regina, a mi mamá, los hijos de Leonel, Juan Carlos, Rita María y María Inés (Nesi), también a mi mismo. Damos gracias a Dios por el tiempo que Leonel estuvo con nosotros. Tuvo ánimo y alegría para compartir con los demás, tanto en tiempos de abundancia como de escasez. Tuvo muchos amigos porque era muy amoros y amigable. En la funeraria y del cementerio vimos mucha gente que le amaba. Seguramente muchos no se enteraron, no hubiéramos cabido en la funeraria. Siempre entregaba su entusiasmo, buen ánimo, sonrisa, sus bromas y cariño. Lo vamos a extrañar. Dejó una multitud de discipulos del Señor, ademas cientos, si es que no miles conocieron y recibiron a Jesús como Señor por medio de Leonel durante más de 20 años de servir.

Cuando recibí la noticia y salí para Tiquisate en mi automóvil, habiendo conducido unos cientos de metros, lloré porque estaba muy dolido con la inesperada noticia. Lloré unos 300 metros. En ese momento dije: Papi tu eres bueno, tú eres bueno. El llanto se detuvo viniendoo su consuelo y paz. No importa si mi hermanito había partido al gozo eterno y me dolía, no importa si del mundo se derrumba, se caen la estrella, si el sol y la luna dejen de brillar, alguno no cambia y es permanente, es Papi Dios que es bueno.

La alegría de este asunto, es que Leonel ya está con quien más amaba, llegó a la casa de Papá, con Jesucristo. En la presencia del Señor hay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre. A mi no me interesa tanto como será el cielo, la ciudad celestial, la morada que Jesús fue a preparar sino saber que le veré, que oíré de sus labios decime hijo, amigo, oír de sus labios mi nombre, así como Leonel ahora disfruta. Jesús es lo más importante. Jesús enseñó que el reino de Dios es como una semilla que se planta en la tierra, que brota, va creciendo día a día sin que nadie sepa cómo. Lluego viene una espiga en el tallo, madura la espiga y cuando el grano está maduro, entonces viene la cosecha. El reino de Dios empezó un día en Leonel cuando recibió a Jesús en su vida como Señor y puso toda su esperanza de vida eterna en su Salvador. Brotó el reino, fue creciendo, fue azotado por vientos que no lo tumbaron, pero recibió de Dios el riego y crecimiento hasta que el grano estuvo maduro y fue cosechado. Se completaron la obras que Dios había preparado de antemano para cumplirlas en Leonel. Doy gracias por su vida en esta tierra, porque fue mi hermanito, compañero de juegos, de fiestas en la juventud y más tarde compañero en Cristo. Mucha veces ministramos juntos en el Señor y Jesús se mostraba especialmente poderoso. Vimos juntos al Señór Jesús manifestar su gloria liberando, salvando, sanando. Me va a hacer mucha falta, igual a toda su familia, epecialmente a Regina y su madre. Pero el Señor quiere que nos gocemos con quien se goza. Leonel está en el gozo de su Señor y nos gozamos con él.

Gracia y paz de parte de Papi en Jesús nuestro amado

domingo, 7 de diciembre de 2008

Testimonio - Dios es bueno

Solo Dios es bueno en verdad. Cuando vino un hombre rico a Jesús y le llama “maestro bueno”, Jesús responde: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sólo uno, Dios.

En las cosas de Dios no hay términos medios, como si fuera un asado, medio, tres cuartos. Es asado o crudo, bueno o malo. En otra parte Jesús dijo que nosotros siendo malos buscamos dar buenas cosas a nuestros hijos. No dice que somos algo malos, medio malos, malillos, o que algunos son malos, él dijo que todos somos malos. Pero nosotros pensamos que no lo somos tanto, como el asado, solo un poco asados, “yo no soy tan malo” solemos pensar. Pero Dios es radical, bueno o malo, él solo está en la primera y todos nosotros en la segunda categoría.

Nuestra mente nos juega sucio. Nos hace pensar en grados de maldad. Lo mismo piensa la mente humana respecto al pecado, que hay pecadillos, se oye casi como pescadillos tamaño olomina, hasta pecadotes, suena como a pescadotes tamaño tiburón blanco. Tenemos toda una escala de pecado y maldad. Pensamos que malos son los asesinos, yo no soy malo ni pecador porque no he matado a nadie.

Pero si nos dejamos llevar por la fe, es decir, creerle a Dios, tendremos que decir que somos malos y pecadores. Dios es bueno y justo. Si Jesús lo dijo, así es, no importa lo que argumente mi alma.

La pregunta de Jesús al rico que había hincado su rodilla delante de él, dejaba abierta otra cosa. Es como si la pregunta de Jesús hubiera sido ¿Has reconocido que yo soy en el Padre bueno y Dios bueno es en mi? ¿Se te ha revelado que Dios y yo somos uno? ¿Has recibido del Espíritu Santo el conocimiento que soy el Emanuel profetisado, Dios con los hombre, Dios manifestado en carne? Porque si en ese momento, este hombre hubiera tenido esta revelación, hubiera tenido fe y no le hubiera llamado maestro solamente, sino Señor.

Hay una parábola que que cuenta de dos hermanos y se le ha llamado parábola del hijo pródigo. Este hijo le pidió su herencia a su padre, se fue lejos (para no ser visto seguramente) y la derramó como agua en vicios y parranda. Cuando se le acabó el dinero, estaba pasando hambre, estaba en quiebra total, creyó que su padre era bueno y rico, que además, no lo rechazaría si regresaba y le suplicara ser uno de sus empleados. Regresa y recibe una fiesta, traje nuevo, zapatos, el anillo en su mano y el padre le mata el becerro engordado para comerlo en la fiesta que le hizo. Porque vino arrepentido, reconociendo su pecado, había muerto y había vuelto a vivir. Estaba perdido y había vuelto a vivir. Como escribió Pablo que en otro tiempo estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Pero Dios que es rico en misericordia nos dio vida. El hijo pródigo creyó que su padre era bueno.

Mientras tanto, el otro hijo que no pidió la herencia ni para invertirla, nunca se fue, se quedó todo el tiempo sirviendo a su papá, este hijo no creyó que podía matar y asar el becerro engordado para comerlo y alegrarse con sus amigos. Era suyo pero temía que si se comía el becerro su papá pudiera disgustarse con él, porque no creía que su padre era bueno. Dudaba en su interior de la bondad de su padre, quizá pensaba que era severo y hasta malo. No se escribe así en Lucas capítulo 15, pero estamos sacando conclusiones de lo escrito. Estaba enojado que a su hermano le hubieran asado el becerro que él había deseado, pero nunca tomó aunque era suyo. Tenía una mentalidad de obras y no de fe, porque pensaba que en verdad él tenía méritos, había obrado bien para que su padre le matara el becerro y le hiciera una fiesta. Pero seguramente ni lo había pedido, y su padre no adivinaba sus pensamientos y deseos, era su padre no un adivino. Le faltó tomar el becerro y mandar a los empleados que lo prepararan, llamar a sus amigos y pasar un buen tiempo comiendo. Esta enojado que el hermano había recibido lo que no merecía en vez de recibir su merecido, es decir, el rechazo de su padre. Pero el hijo pródigo vino con fe en que su padre era bueno, reconociendo su pecado, encontró gracia y misericordia. Su padre olvida todo lo malo y lo lleva al estado en que se encontraba antes de alejarse. Es que un hijo no deja de serlo aunque obre mal.

Aquí el padre de estos dos hermanos es figura de Dios, el padre de nuestro Señor Jesucristo y Papi nuestro.

Yo fui como ambos hijos en diferentes tiempos de mi vida. Antes de creer en mi Jesucristo creyendo que él murió en la cruz por mis pecados, recibiéndole en mi vida como mi Señor, yo no era ni siquiera hijo. Porque en Juan capítulo 1 se lee: A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

Cuando se me concedió creer en mi Jesucristo, nací de Dios, renací, se me concedió el derecho de llegar a ser hijo de Dios.

Durante primeros años de mi vida en Cristo tuve una fe sencilla como de un niño para creer que mi Papito Dios me daría todo y que él es bueno. Con el tiempo y las pruebas me perdí en parte esta fe sencilla. Dios es bueno, lo canté, prediqué, escribí, compuse alguna canción, compartí que Dios es bueno. Pero quedaba algún vestigio del tiempo que viví por la obras y no por la fe. Quedaba algo del hermano del hijo pródigo. Dios trató con este pecado en mi vida por medio de mi madre. Porque era un pecado oculto que no podía ver. Era como la viga que no me dejaba ver que Papito es bueno. Yo lo ofendía al no creer completamente que el es bueno. No tomaba el becerro engordado. Tampoco pensaba que Dios era malo, aunque a veces le pregunté el por qué estaba ahora escaso o había sufrido esto o aquello. Venía el pensamiento de que en este mundo tendremos tribulación, pero Jesús ha vencido por nosotros al mundo. Andaba como llevado por una ola que va y viene. A veces estaba en el punto de decir Dios es bueno hasta que venía otra ola que me llevaba a cuestionar a mi Papito Dios.

No pedía el becerro engordado porque había una duda interior, como una fortaleza que debía ser convertida en polvo con las armas espirituales y poderosas en Dios para derribarla. Era de doble ánimo.

Por momentos tomaba el papel de alguno de hermanos de la parábola. Por momentos estaba en fe sencilla y poderosa como la de un niño, por momentos estaba dudando.

Por un tiempo como el hijo que sirvió a su padre pero no tomaba ni pedía lo que era suyo. Este pecado fue tratado. Porque no se puede dudar que Papi es bueno. Pasé por una escasez que no era real, porque nunca me ha faltado nada, solo estaba en mi mente. Era una escasez resultado de no pedir confiado en la bondad de mi Padre. La escasez o la pobreza están o principian en la mente, la manera de pensar, que resulta en la manera de hablar y actuar. Porque estuve acostumbrado a la bendición material de mi Papi por muchos años en que mi negocio prosperó mucho. Todo el tiempo que el negocio estuvo próspero, tenía dinero en mi chequera para pagar todas la cuentas con holgura. Nunca fui millonario pero tuve dinero como para pagar un automóvil al contado. Tuvimos en mi casa hasta cuatro automóviles para servicio de mi familia. Pudimos regalar uno a quien lo necesitaba. No teníamos parqueo para tres autos, solo para dos, había que alquilar lugar para dejar un carro de noche.

Pero vino un tiempo de vacas flacas en que no tenía llena mi cuenta, pero no estuvo a cero nunca. Nos comimos dos carros, es decir, vendimos dos carros y nos consumimos el dinero, sin embargo aún nos quedaron vehículos. El trabajo escaseó por siete años. A final de los siete años de vacas flacas, escuché al Espíritu Santo que me dijo que habían terminado. No me había dado cuenta hasta ese momento, que habían sido siete años de escasez. Pero no había terminado, aún iba por el sexto año. Lo que más nos afligía es que habían meses que no había un solo ingreso, ningún trabajo. Pero no podíamos descansar, mi esposa y yo, en la confianza de que Papi es bueno.

Mi padre terrenal, se llamaba Juan Alberto, le decían don Betío, se fue con Jesús hace poco más de un año. Mi madre, se llama María Adelaida y le dicen Adel. Ella sufrió esta separación, 56 años de matrimonio. Tuvo que vender su casa y todas sus cositas para venir a vivir a mi casa. Fue muy traumático para ella. Aunque trató unos pocos meses de vivir sola en su casa como había deseado, notamos que no le caía nada bien. La convencimos de venir a nuestra casa. Pero tuvo que sufrir en cambiar de vida.

Ella recibía una cantidad de dinero por la venta de sus cosas, pero no estaba tranquila y se volvió muy negativa para hablar, estaba afanada y turbada. Aunque tratábamos de animarla y decirle que no confesara cosas malas sobre su vida, salud, sus sentimientos, etcétera, ella hablaba muy negativamente.

Cuando subió el precio de la gasolina, el petróleo, todo subió de precio. Las noticias de la crisis económica la afligieron. Llegó el momento que la oí decir que no tendría para comer ni para sus medicinas. Decía ella, ¿qué voy a hacer?

Yo pensé que ella estaba diciendome sin quererlo, opino que eres malo y que no buscarías darme todo lo que necesite. En ese mismo momento me trajo el Espíritu Santo a la mente el recuerdo cuando mi esposa me preguntaba que íbamos a hacer, porque no había venido trabajo, qué íbamos a comer si seguíamos así y yo no tenía que responderle, nada con fe y confianza. Aunque venían palabras de la escrituras a mi mente y las decía, faltaba la convicción. Me afligía y preocupaba también. Caí en la cuenta que lo mismo que me entristeció oír de mi mamá, yo le había dicho a Papi Dios. En ese momento hablé con él en mi interior confesándole que lo mismo que decía mi madre en ese momento, yo le había dicho a El con mis actitudes y palabras. Tuve arrepentimiento, es decir, reconocí mi pecado delante de El y me respondió allí mismo: Yo Soy bueno, ¿no puedo darte todo lo que necesitas y aún más? Es que no es lo mismo leerlo o escuchar prédicas que oírlo del Espíritu de Dios.

Esto cambió mi vida y la fortaleza de duda se hizo polvo. Yo siendo malo, me entristecí con las palabras de mi madre, que me hacían ver que ella tenía una imagen mala de mi, no concientemente. Pero mi Papi es bueno y era como si yo le hubiera dicho que es malo, aunque ni lo pensé con esas palabras. Había una fortaleza de duda en mi mente. Ahora está derribada y agradezco a mi buen Padre por librarme de esta fortaleza y cambiarla por confianza.

A partir de ese momento mi mamá dejó de hablar tan negativamente, sin saber nada de lo que había pasado en mi. Era que el Señor la estaba usando para quitar la viga de mi ojo y bendecirme por medio de ella. Yo le daba palabras de “fe” cuando ella hablaba negativamente, cuando yo mismo tenía duda de la bondad de Papi. Yo miraba la paja en el ojo de mi madre y no miraba la viga en el mío.

Luego de este momento de arrepentimiento, también vino trabajo de manera constante. Solo tuvimos una semana sin trabajo, tiempo que aproveche para hacer una tanda de secuencias midi para este ministerio MidisAyA. Mi esposa me preguntó nuevamente que ibamos a hacer. Yo respondí que no lo sabía pero que mi Papi Dios es rico y poderoso, no necesita de dinero para darnos de comer y yo estoy dispuesto a confiar y descansar en él. Lo puede hacer con o sin dinero. El puede sacar agua de una peña en el desierto tal como dio de beber a un millón de israelitas. Ninguno de ellos pagó por el agua. Aunque tenían dinero, oro y plata, que habían despojado a los egipcios al salir de esa tierra, no había una sola cafetería, soda, o tienda de comida rápida, algún negocio donde comprar un refresco o un vaso con agua. Era un desierto inhóspito. Nada nos faltará, como hasta ahora nunca nos ha faltado nada.

No tengo deudas, excepto una computadora portátil que ahora tiene mi hijo José. Esta me la dieron por una pequeña cantidad extra en el pago del servicio de internet. Me dieron tres años para pagarla sin intereses. Es casi un regalo de 15 dólares mensuales durante tres años. Ni yo me puedo vender a mi mismo una computadora tan buena a ese precio y estas condiciones de pago. Y lo digo porque mi negocio es reparar computadoras, también las vendo, compro con un descuento de distribuidor de equipo. Nunca cargué una tarjeta de crédito con compras que no pudiera pagar al recibir el estado del banco. Papito nos ha enseñado y nos ha dado fortaleza para resistir las compras impulsivas e innecesarias, también nos ha dado sabiduría para reducir gastos.

Durante los siete años de escasez, mi esposa recibió el regalo de viajar a Europa en dos cruceros con su madre y un hermano. No gastamos un dolar y nosotros no teníamos ni para pagar el transporte a Europa, menos los cruceros, hoteles, etcétera. Era un sueño de mi esposita que Papi le concedió, gratis. Papi es bueno. Aún así, no podía ver por la viga en mi ojo.

Mi hijo José recibió sus estudios de doctorado en matemáticas (phD) que había soñado, en la Universidad Baylor en Waco Texas. Solo invertimos en los exámenes previos. No teníamos dinero para pagar un solo mes de estudios. Papi es bueno. La viga no me dejaba ver.

A pesar de estos y otros regalos dudaba de la bondad de Papi, solo porque mi cuenta de cheques ha estado cerca del fondo, aunque nunca lo tocó. Es que Papá no necesita de dinero para bendecirnos. Como dijo el Señor que segaríamos donde no sembramos. Ahora se dice que properidad económica no es cuanto tienes en el banco, sino cuanto puedes vivir sin recibir dinero.

Pero todavía quedaba un ídolo por derribar en mi vida. Jesús dijo que no se puede servir a Dios y a la riquezas. La palabra riquezas en griego es mamonás, significando riqueza personalizada. Había un ídolo pagano de la riqueza llamado Mamón, de donde se deriva la palabra.

Sirvo a Dios, porque para eso fui creado, llamado y escogido. No obro como el hermano del hijo pródigo para obtener riquezas o fama. Porque él ha derramado su amor en mi por su Espíritu y como consecuencia yo le amo. El ha puesto su justicia en mi, me hace caminar en su voluntad, en camino de justicia por amor a su nombre. Me corrije en amor. Por el poder de Espíritu Santo le sirvo. Es su presencia la que me impulsa.

El puede agregar a mi vida riquezas espirituales y materiales de todo tipo, incluyendo dinero. Mi Papi no está limitado. Pero la riqueza material no tendrá personalidad, el dinero es algo útil para pagar bienes, es un medio de intercambiar bienes y servicios. Recibo dinero en pago por mis servicios y bienes que vendo y con el mismo compro bienes. El dinero es algo, el dinero no es alguien a quien apegarse. Doy gracias al Señor por enseñarme que puedo recibir sus regalos con o sin dinero, él no está limitado al papel moneda, al oro o la plata. Es mi Papi bueno en Cristo Jesús lo más importante.

Nuestro Padre es verdaderamente bueno.

Te amó mi Jesús y estoy agradecido por corregirme y enseñarme. Agradezco por mi mamá que fue mujer esforzada durante sus años productivos. Sin educación más allá del tercer grado de primaria nos sacó adelante, trabajando aún cuando estuvo enferma, emprendió negocios y ni yo con todo y estudios universitarios con grado de maestría he logrado los resultados finacieros de esta bendición de madre. Ahora en su vejez (aunque se enoja si le digo que es una ancianita) aún me bendice. Gracias Señor Jesús porque me das la bendición de servirla y atenderla, hazme un hijo que corresponda al amor y ejemplo que nos dio.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tú eres Dios, nuevo MIDI

Esta tarde hice una secuencia MIDI del canto "Tú eres Dios", del album "En Ti" de Marco Barrientos. Es un canto sencillo pero bendice un montón al cantar dándole alabanza del Señor Jesús, quien es digno. Da un toque aquí para llegar al material.

Gracia y paz en Jesús, Cristo, el deseado de todas la naciones.